¡¡Que alguien lo salve!!

Este año se llevarán a cabo los trigésimos Juegos Olímpicos en la ciudad británica de Londres. Y desde los Juegos de Sídney siempre se espera desde los medios de comunicación la aparición de la figura destacada. No solo fueron los juegos consagración de Ian Thorpe y Cathy Freeman, sino también de un nadador excelso: Eric Moussambani, la anguila.

Eric Moussambani nació el 31 de mayo de 1978 en Guinea Ecuatorial. Comenzó a nadar ocho meses antes de los Juegos Olímpicos en la piscina de 20 metros de un hotel de Malabo. De hecho, la primera vez que se metió en una pileta con las medidas reglamentarias fue en la competencia…

A pesar de no tener la marca mínima para poder participar de la competencia, este nadador ecuatoguineano clasificó gracias a un programa de desarrollo deportivo que permite a atletas de países en vías de desarrollo tomar parte de las pruebas. Obviamente, el sorteo de las eliminatorias permitiría que estos deportistas compitan, pero seguramente quedarán en el camino antes de llegar a las etapas finales.

En la última ronda eliminatoria de la primera etapa de la competencia de los cien metros libres masculinos participó Eric Moussambani junto con otros dos deportistas (deportistas es una forma de decir) que tomaron parte de los Juegos a través del mismo sistema que él: el nigerino Karim Bare y el tayiko Farkhod Oripov. Al prepararse para iniciar la competencia, estos dos nadadores partieron en falso, por lo que Moussambani prácticamente clasificó a la siguiente etapa. Lo único que tenía que hacer era hacer su carrera en tiempo y forma. Ya veremos…

Luego de la partida en falso, Eric Moussambani debió partir nuevamente, y desde el inicio se lo notó muy tranquilo, sabiendo que nadie más que él tenía el poder de cambiar su propio destino. La primera mitad de la competencia fue, digamos, normal. Tardó 40 segundos en llegar al otro extremo de la piscina, bastante más que lo esperable para un deportista olímpico (en comparación, la marca olímpica está por debajo de los 45 segundos… para la prueba entera). Dentro de todo la técnica utilizada era buena, un poco tosca, pero buena en sí. Pero, al momento de girar para iniciar su retorno, cambió su técnica, quizás producto de una desconcentración. Culminó la prueba entre vítores con un registro de 1:52.72, más del doble que el récord mundial, e incluso superior a la marca en el doble de distancia, estableciendo la marca negativa de la prueba en toda la historia de los Juegos Olímpicos. Entrevistado por la prensa, dijo “los quince metros finales fueron muy difíciles”.

Después de los Juegos, siguió entrenando, bajando a 57 segundos su marca personal, e incluso pudo clasificar (aunque no por tiempo) para los Juegos de Atenas, pero por un problema de visado no pudo concurrir al evento.

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